Sopa cordial

     Receta sacada del libro "¡Por fin solos!, cocina para unao", de Renadine, de Ediciones B, grupo Zeta, que tenía mi hermana por casa.

Ingredientes
  • Una nuez de mantequilla
  • 2 cucharadas rasas de harina
  • 1 vaso y dos dedos de leche
  • 1 huevo
  • 1 rebanada de pan
  • El zumo de medio limón
  • Sal
  • Parmesano (opcional)

     En una cacerola se pone a fundir la mantequilla, se añade la harina, se tuesta un minuto a fuego lento, y luego se incorpora la leche, y se deja cocer durante un cuarto de hora, removiendo de vez en cuando, y cuidando de que no se pegue.
     Se pone a tostar el pan
     Se bate el huevo con el zumo de limón, se añade a la olla, se sala, se condimenta con el parmesano si se quiere, se parte la rodaja de pan y se saborea.
     Como dice el libro, " es una receta delicada, nutritiva y reconfortante para cuando estás cansado, con frío y en casa no tienes casi nada".

Sakuskiyas

     Hace ya tiempo que hice esta receta, sacada de Webos fritos. Después, buscando la receta, que no he encontrado, de las "coronas de Santa Orosia", he leído que son muy parecidas a estas Sakuskiyas, así como las crullers franceses, y las rosquillas de San Froilán. No sé donde leí lo de las coronas, la verdad, pero me hizo mucha ilusión, pues en un viaje que hicimos allá por el 2001 por Huesca, tuvimos ocasión de comer éstos dulces, que compramos en Jaca, y que nos cautivaron. Y sí, lo recuerdo muy parecido al de éstas saluskiyas. Lo dicho, la receta es del blog de Susana.
Ingredientes
  • 250 gr de harina
  • 250 ml de leche entera
  • 250 ml de agua 
  • 50 gr de mantequilla
  • 2 cucharadas soperas de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 yema
  • Una pizca de sal
  • 2 cucharaditas de levadura Royal
Glasa
  • 1 clara de huevo grande
  • Unas gotas de zumo le limón
  • 1 cucharada sopera de ron oscuro
  • 175 gr de azúcar glas
     En un cazo poner a hervir el agua, la leche, el azúcar, la sal y la mantequilla. Cuando hierva a borbotones echar de golpe la harina tamizada. Bajar el fuego y mover con una cuchara de madera hasta que se forme una bola que se separe de las paredes del cazo.
     Apartar del fuego y seguir dando vueltas sin parar, para deshacer los grumos que se hayan formado. Dejar que se enfríe completamente.
     Mientras, cortamos unos cuadrados de 8 x 8 cm de lado de papel de horno, y los engrasamos. Cuando formemos las pastas, lo haremos sobre dichos papeles, y con ellos los llevaremos a la sartén;  de esta manera no los manipularemos, y el dibujo quedará intacto.
     Cuando la masa esté fría añadir los huevos y la yema, de uno en uno, sin echar el siguiente hasta que el anterior  esté completamente incorporado. Cuesta un poco. Una vez mezclados, incorporamos la levadura.
     En un cazo no muy grande echamos aceite, en cantidad suficiente como para que las pastas puedan flotar. Lo calentamos, sin pasarnos, para que no se arrebaten y se cocinen por dentro.
     Ponemos la masa en una manga pastelera con boquilla rizada pequeña, y vamos formando círculos, (o coronas, jajaja) pequeños, tienen que ser de bocado, encima de los papeles aceitados. Y de los papeles, y por tandas de 6 a 8, las deslizamos al aceite caliente. Se fríen pronto. Las sacamos a un colador grande, y de ahí a papel de cocina, para que suelten la grasa.
     Mientras, prepararemos la glasa: ponemos todos los ingredientes de la misma en un bol y mezclamos con una cuchara de madera. Con la mano, vamos metiendo las pastas en ella, las sacudimos, y las dejamos secar sobre una rejilla.
     Según Susana, se conservan estupendamente hasta dos horas, en que empiezan a perder el punto crujiente de la glasa. Yo, cuando las hice, como repartí, no llegaron a durar tanto. Pero bueno, aún así, deben seguir estando de vicio.

    

Crema especiada de lentejas.

     Me encantan las lentejas, pero siempre las como de igual manera. Hasta que ví esta crema, y me picó el gusanillo. A mis hijos no les fue mucho. A mí me gustaron, y tengo que repetir, aunque dejándolas más líquidas.

Ingredientes
  • 250 gr de lentejas rojas
  • 200 gr de tomate rallado
  • 100 gr de leche de coco
  • 400 ml de caldo de verduras o agua
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 ajo
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma
  • 2 cucharadas de aceite de oliva (o  cacahuete, o mantequilla).
  • Pimienta negra en grano al gusto
  • Sal
     Ponemos en remojo las lentejas, las escurrimos y la reservamos.
     Picamos la cebolla y la sofreímos en el aceite. Salamos.
     En el mortero, majamos la sal con los cominos, la pimienta y el ajo. Hacemos una especie de pasta, lo añadimos a la cebolla y rehogamos un poco.
     Añadimos la cúrcuma y la canela, removemos y añadimos el tomate. Lo dejamos freír unos 10 minutos y añadimos la leche de coco, las lentejas muy bien escurridas, y el caldo o agua, más o menos hasta que las cubra. Las dejamos cocer unos 20 min. La trituramos, salpimentamos, y ajustamos de espesor, añadiendo caldo o dejándola cocer un poco más.
     Servimos espolvoreada de semillas de sésamo y unas gotas de aceite de oliva.

Foie

     Poco antes de las navidades, encontré unos trozos de foie de la marca Martiko en los expositores de Mercadona, y me decidí a probar a hacer el foie, que tanto me gusta.  Me guié por Susana. Al final, con tal de no romper demasiado los trozos, no quité del todo bien las venas pequeñas. Creo que tendré que probar con trozos más grandes. pero el resultado me gustó.

Ingredientes
  • 250 gr de foie de pato
  • 4 gr de sal
  • 1/2 cucharadita de pimienta
  • 1/4 de cuharadita de mezcla de canela, clavo y nues moscada
  • 25 ml de brandy
  • 25 ml de Oporto
  • 25 ml de Moscatel
     Denervamos el foie, que ha de estar a temperatura ambiente. Lo acomodamos en un molde tipo cake, lo sazonamos con la mezcla de especias, lo regamos con los vinos, y lo dejamos marinar en la nevera durante toda la noche.
     Al dia siguiente precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo, y lo horneamos 15 minutos con la marinada. Escurrimos el líquido y la grasa.
     Ponemos los trozos en 1 o 2 moldes de terrina, según la cantidad que tengamos. Ponemos un trozo de papel de horno del tamaño de la terrina, encima una lata de conserva de un diámetro ligeramente inferior, de forma que encaje como un pistón, y encima un brick de leche. Lo mantenemos así durante 24 horas, en un lugar fresco y seco, y durante ese tiempo va soltando grasa.
     Limpiamos la grasa, tapamos la terrina con un plástico transparente, y la dejamos reposar en la nevea de 24 a 36 horas antes de consumirla.
     Delicioso.